Unos Juegos Olímpicos que ya eran difíciles empeoraron para Lindsey Vonn. La esquiadora de 41 años reveló el miércoles que su perro Leo murió un día después de que la caída de Vonn en la prueba de descenso pusiera fin a su regreso olímpico.
Vonn anunció la noticia en Instagram y dijo que tenía que despedirse de Leo desde su cama de hospital en Italia.
Vonn agradeció a Leo por brindarle apoyo emocional cuando el esquiador lo necesitaba. Ella dijo que había estado con ella desde su segunda lesión del ligamento cruzado anterior y que había visto los Juegos Olímpicos de Sochi con Vonn, quien no pudo participar en el evento debido a esa lesión.
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Vonn también agregó que se sometería a otra cirugía el miércoles. Esta sería al menos su quinta operación desde su caída en el descenso el 8 de febrero. Vonn llegó a los Juegos Olímpicos de Milán Cortina 2026 ya lidiando con otra rotura del ligamento anterior cruzado, que sufrió pocos días antes de que comenzaran los Juegos Olímpicos.
A pesar de la lesión, Vonn se comprometió a competir en los Juegos. Logró practicar antes del descenso, pero su carrera terminó después de sólo 13 segundos, cuando golpeó una puerta con el hombro y se estrelló.
Vonn tuvo que ser sacada del curso en avión y llevada a un hospital, donde se sometió al menos a cuatro cirugías. Vonn anunció el martes que estaba de regreso en Estados Unidos, pero que aún no había recibido autorización para presentarse.



