La conservadora CDU de Alemania no quiere gravar las bebidas azucaradas para promover dietas más saludables para niños y jóvenes.
La conferencia federal del partido en Stuttgart rechazó el sábado la propuesta de la asociación estatal de Schleswig-Holstein.
La moción proponía que la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el partido del Canciller Friedrich Merz, pidiera la introducción de un impuesto sobre las bebidas con alto contenido de azúcar. Su objetivo era fomentar una reducción del consumo de azúcar con tipos progresivos y también pedía a los consumidores tener al menos 16 años a la hora de adquirir bebidas energéticas.
El Primer Ministro de Schleswig-Holstein, Daniel Günther, pidió apoyo en la sala. Es necesario un impuesto que tenga un efecto orientador para combatir “problemas de salud masivos”, afirmó, refiriéndose, por ejemplo, a la obesidad infantil.
Tras esta decisión, el secretario general de la CDU en Schleswig-Holstein, Lukas Kilian, explicó que “aunque la conferencia federal del partido no respondiera a nuestra petición, seguiríamos avanzando en el expediente desde Schleswig-Holstein”.
La coalición estatal del norte propuso una moción sobre la venta de bebidas energéticas y la publicidad de productos nocivos para los niños para la sesión plenaria del parlamento estatal de febrero de la próxima semana.
Antes del congreso del partido, 46 asociaciones de médicos y consumidores hicieron campaña para que la CDU se pronunciara a favor de tal impuesto al azúcar.
El llamamiento contó con el apoyo de la organización de consumidores Foodwatch, la Asociación Médica Alemana, la Asociación Dental Alemana y otras asociaciones médicas.
El ministro federal de Agricultura, Alois Rainer, ya rechazó la idea de un impuesto al azúcar.



