El miércoles, la ministra alemana de Economía y Energía, Katherina Reiche, anunció una fuerte reducción del PIB proyectado, rebajando el objetivo de crecimiento para 2026 al 0,5%.
Se trata de una fuerte reducción con respecto a la tasa de crecimiento del 1% pronosticada inicialmente en enero, lo que indica un período prolongado de estancamiento para el motor económico de la zona del euro.
Según las últimas cifras publicadas por el gobierno alemán, las perspectivas para 2027 también se han visto empañadas, con previsiones de crecimiento rebajadas al 0,9% desde una estimación anterior del 1,3%.
Esta confirmación oficial sigue a días de especulaciones sobre la resiliencia del modelo industrial de Alemania frente a las crecientes tensiones globales.
Los funcionarios de Berlín enfatizaron que la revisión a la baja era inevitable y que el principal catalizador de esta contracción económica fue la guerra en curso en Irán, que ha desencadenado un shock energético masivo en todo el continente.
Alemania, como importante centro industrial, es particularmente sensible a las fluctuaciones de los precios del petróleo y el gas natural, cuyos precios se han disparado desde el inicio de las hostilidades.
Los informes del gobierno dicen que las “consecuencias de la guerra de Irán” han perturbado las cadenas de suministro y aumentado el costo de las materias primas, lo que dificulta que los exportadores alemanes sigan siendo competitivos en el escenario mundial.
La incertidumbre que rodea a la guerra también ha llevado a una visible actitud de esperar y ver qué pasa entre los inversores privados. Muchas empresas han optado por suspender importantes planes de expansión, por temor a que una escalada regional más amplia pueda provocar una mayor volatilidad en el mercado.
Esta falta de inversión, combinada con facturas de energía más altas que reducen el consumo interno, ha creado una presión sobre la economía alemana.
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Alemania no es la única gran potencia europea obligada a recalibrar sus expectativas, ya que el gobierno italiano también decidió reducir sus perspectivas económicas el miércoles.
Italia recortó su estimación de crecimiento del PIB para 2026 al 0,6%, frente a una previsión anterior del 0,7%.
Las autoridades italianas han subrayado que “la guerra en Irán pesa mucho” en su planificación presupuestaria, sobre todo porque el país sigue siendo muy sensible a la volatilidad de los precios de la energía.
“No nos enfrentamos a circunstancias normales sino a circunstancias completamente excepcionales”, dijo el ministro de Economía italiano, Giancarlo Giorgetti, refiriéndose a la guerra en Irán.
“Desafortunadamente, en las próximas semanas, es probable que sea necesario revisar, ajustar y actualizar las cifras”, añadió Giorgetti, destacando la incertidumbre actual en torno a las proyecciones.



