Mientras Donald Trump y Xi Jinping se reunieron en China y acordaron que el Estrecho de Ormuz debería permanecer abierto, Irán, uno de los aliados más cercanos de Beijing, está provocando un nuevo caos en el vital paso.
Un barco comercial que cruzaba el Estrecho de Ormuz frente a la costa de los Emiratos Árabes Unidos fue secuestrado el jueves y ahora se dirige hacia aguas iraníes, dijo una agencia naviera británica.
El barco fue abordado por “personal no autorizado” mientras estaba anclado a 38 millas náuticas al noreste de los Emiratos Árabes Unidos, dijo el centro de operaciones de comercio marítimo del Reino Unido. El barco y sus captores no han sido identificados.
Mientras tanto, el régimen iraní se jactó de haber permitido que más de 30 barcos pasaran de forma segura por Ormuz con “la aprobación de Teherán”, según los medios estatales.
En su monumental cumbre diplomática, Trump y Xi supuestamente acordaron que se debería reabrir el Estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte de todo el petróleo del mundo.
“Ambas partes acordaron que el Estrecho de Ormuz debe permanecer abierto para permitir el libre flujo de energía”, dijo un funcionario de la Casa Blanca.
Según se informa, Xi ha dejado claro que China se opone a cualquier militarización del estrecho o cualquier intento de imponer peajes a su uso, y ha expresado interés en comprar más petróleo estadounidense para reducir gradualmente la dependencia de China de la vía fluvial.
“Ambos países han acordado que Irán nunca podrá poseer armas nucleares”, añadió el funcionario de la Casa Blanca.



