Zadie Smith rinde homenaje encomiable al personal que pone a disposición las maravillosas joyas culturales de la Biblioteca Británica (¿Gran Bretaña todavía valora la cultura? Pregúntele a los huelguistas de la Biblioteca Británica, 11 de noviembre). Durante décadas, las bibliotecas de toda Gran Bretaña han sufrido recortes sucesivos, lo que ha llevado a muchas a cerrar o ser administradas por voluntarios.
Los bibliotecarios no tienen un sindicato único de alto nivel que supervise sus salarios y condiciones laborales. Así, a diferencia de los docentes, por ejemplo, no pueden ejercer presión para que se les pague a un nivel similar, dado que las calificaciones profesionales requeridas son igualmente rigurosas y en algunas instituciones superan las de otros profesionales.
Es hora de valorar a todos los trabajadores bibliotecarios y restaurar bibliotecas buenas y bien surtidas, como lo imaginaron nuestros predecesores victorianos, quienes consideraban que las bibliotecas eran esenciales para la educación y la vida cultural de este país.
Jane Gosh
Bibliotecario jubilado, Bristol
Soy lector de la Biblioteca Británica desde 1984 y recientemente renové mi pase por tres años más. Zadie Smith entiende perfectamente que la reciente huelga de los trabajadores de la biblioteca por los bajos salarios también habla de una falta de respeto más amplia hacia quienes trabajan duro para mantener en funcionamiento uno de los mayores recursos culturales del país. Esto muestra un país que no sólo tiene una economía de mercado, sino también una sociedad de mercado, en la que las cosas que no generan beneficios no se valoran. Quizás el diputado local pueda ayudar. ¿Su nombre? Keir Starmer.
Keith Flett
Tottenham, Londres



