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Descubrimiento de un reptil momificado de 289 millones de años: todo lo que necesitas saber

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Tus pulmones están trabajando horas extras en este momento, probablemente sin que siquiera lo pienses. ¿Pero el sistema que impulsa cada respiración que tomas? Tiene casi 290 millones de años. Un impresionante descubrimiento de fósiles en un lugar improbable acaba de revelar exactamente cómo evolucionó este sistema por primera vez y, sinceramente, los detalles son una locura.

Dos especímenes de un antiguo reptil llamado Captorhinus, aproximadamente del tamaño de un dragón barbudo, para cualquiera que haya estado siguiendo el reptil TikTok, fueron encontrados parcialmente “momificados” en una cueva de Oklahoma.

Descubren fósiles de reptiles momificados con piel y cartílago intactos

El agua rica en minerales y el petróleo crudo preservaron a las criaturas con extraordinario detalle, manteniendo intactos no sólo los huesos sino también los cartílagos, la piel y rastros de proteínas antiguas. Según un estudio publicado en Naturaleza en 2026, los fósiles de Captorhinus datan de hace aproximadamente 289 a 286 millones de años. Tal nivel de conservación es casi inaudito.

Los fósiles casi siempre sólo salvan estructuras duras como huesos y dientes. El descubrimiento de cartílago conservado en la caja torácica y la región de los hombros dio a los investigadores algo que casi nunca obtuvieron: evidencia física directa de cómo respiraba realmente una criatura antigua.

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Un fósil momificado cambió la investigación científica sobre la respiración

Los fósiles de Captorhinus revelan que este pequeño reptil podría expandir y contraer su pecho para mover aire a través de sus pulmones, un mecanismo que los científicos llaman succión costal. ¿Nunca has oído el término? Ya conoces este sentimiento. Esta es literalmente la forma en que estás respirando ahora mismo mientras lees esto.

Antes de que los animales caminaran por la tierra, los primeros anfibios y sus ancestros peces dependían del “bombeo oral”, esencialmente usando la garganta y la boca para empujar aire hacia los pulmones. Este método funcionó en agua o ambientes húmedos, pero limitó seriamente el consumo de oxígeno y la resistencia. El cambio a la respiración costal permitió a los vertebrados aspirar aire de manera mucho más eficiente, promoviendo un mayor metabolismo, mayores niveles de actividad y, en última instancia, permitiendo la diversificación hacia muchos nichos terrestres.

Al demostrar que Captorhinus ya tenía este sistema torácico hace casi 290 millones de años, el Naturaleza Este estudio ayuda a los científicos a situar este avance evolutivo con mayor precisión en la línea de tiempo.

Cómo el sistema respiratorio humano es paralelo a Captorhinus

El sistema respiratorio que utiliza a diario se remonta directamente a este mismo cambio evolutivo. En los seres humanos, las costillas y el diafragma trabajan juntos para expandir y contraer la cavidad torácica. Cuando el diafragma se contrae, tira hacia abajo mientras los músculos torácicos levantan la caja torácica, creando una presión negativa que aspira aire. La exhalación ocurre cuando el diafragma se relaja y el pecho se mueve hacia atrás, empujando el aire hacia afuera.

Este sistema costero, perfeccionado a lo largo de millones de años, permite a los humanos inhalar grandes volúmenes de aire de manera eficiente, desde caminar y correr hasta hablar y cantar.

Los hábitos respiratorios han evolucionado entre las especies a lo largo de los años.

Lo que hace que el descubrimiento de Captorhinus sea particularmente fascinante es cómo una innovación evolucionó hacia adaptaciones radicalmente diferentes. Los reptiles dependen en gran medida de los movimientos costeros. Los mamíferos agregaron un diafragma. Las aves han desarrollado un flujo de aire unidireccional y sacos aéreos para vuelos de alta energía. Todo esto se remonta al mismo cambio fundamental en el bombeo de la garganta.

Captorhinus perteneció a un grupo de los primeros amniotas, animales cuyos huevos podían sobrevivir en la tierra, liberándolos de la dependencia del agua. Esta adaptación, combinada con una respiración más eficiente, allanó el camino para la posterior explosión de vida en la Tierra. Los especímenes momificados proporcionan evidencia directa de la presencia de cartílago y tejido conectivo en la caja torácica, revelando detalles anatómicos que antes eran especulativos y remodelando silenciosamente la forma en que entendemos nuestra propia biología.

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Ulises Tapia
Ulises Tapia es corresponsal internacional y analista global con más de 15 años de experiencia cubriendo noticias y eventos de relevancia mundial. Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Autónoma de Madrid, Ulises ha trabajado desde múltiples capitales del mundo, incluyendo Nueva York, París y Bruselas, ofreciendo cobertura de política internacional, economía global, conflictos y relaciones diplomáticas. Su trabajo combina la investigación rigurosa con análisis profundo, lo que le permite aportar contexto y claridad sobre situaciones complejas a sus lectores. Ha colaborado con medios de comunicación líderes en España y Latinoamérica, produciendo reportajes, entrevistas exclusivas y artículos de opinión que reflejan una perspectiva profesional y objetiva sobre los acontecimientos internacionales. Ulises también participa en conferencias, seminarios y paneles especializados en geopolítica y relaciones internacionales, compartiendo su experiencia con jóvenes corresponsales y estudiantes de periodismo. Su compromiso con la veracidad y la transparencia le ha convertido en una referencia confiable para lectores y colegas dentro del ámbito del periodismo internacional. Teléfono: +34 678 234 910 Correo: ulisestapia@sisepuede.es

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