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Gwyneth Paltrow en ‘Marty Supreme’ es brillante y meta

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En la nueva película “Marty Supreme”, una leyenda del cine recordada con cariño intenta regresar. Esta actriz, aún resplandeciente, aparece en escena y recibe un aplauso, un pequeño homenaje de un público que la conoció hace años y que está esperando ver qué es lo que puede hacer ahora, cómo la ha cambiado el tiempo. Hasta ahora la hemos visto negar sus ambiciones, así como su deseo por el personaje principal de la película: está demasiado tranquila para traicionarse a sí misma. Ahora, sin embargo, el público no puede ver su rostro porque les da la espalda, pero la cámara la sigue y nosotros sí. Ella estalló en la sonrisa más feliz, recordando de repente cómo era la atención de la multitud.

La intérprete es Kay Stone, una estrella ficticia de mediados de siglo que se ha retirado a la vida privada. Y la intérprete que la interpreta es Gwyneth Paltrow, cuya propia vida pública, durante años, no ha dejado espacio para la actuación. Ver a Paltrow en el trabajo es recordar la presencia vital y urgente que tiene en la pantalla, lo viva que logra estar en cada momento y lo bien que sabe cómo mostrar cómo sus personajes esconden esa vivacidad detrás de matices de genialidad. También vale la pena saber que Paltrow pudo haber necesitado algo de tiempo libre para crear una actuación tan majestuosa.

Paltrow no ha ocultado su ambivalencia acerca de la actuación después de convertirse en madre; sus intereses comerciales, en la forma de su conjunto de entidades y productos de medios Goop (lanzado con un boletín informativo en 2008), le permitieron definir su marca de manera más proactiva, y los roles que ha desempeñado claramente no han sido tan emocionantes de todos modos. (Parece prácticamente encantada de volverse viral cuando, en varias entrevistas frente a la cámara, no recuerda haber aparecido en varias películas de Marvel). Muchas actrices, después de los 40, encuentran que las oportunidades se están agotando. Como si se adelantara a la pregunta, Paltrow se alejó del set y encontró oportunidades en otros lugares.

Esta elección nos obliga en otros aspectos. Muchas personas que no están intrínsecamente interesadas en la cultura del bienestar, ni en la jerga de la autoayuda, ni en una redefinición del concepto de “divorcio” como “desacoplamiento consciente”, se han subido al tren de Goop, al menos como espectadores. Me reservo el juicio sobre la validez de las ideas expuestas por Goop. Son interesantes para el espectador porque el personaje que habla de ellos tiene esa confianza y compostura paltrovianas.

Pero mientras Paltrow se abre camino en el mundo empresarial, algo falta en la pantalla. La ira apasionada que vibra bajo la mirada de Margot Tenenbaum, que lo ha visto todo, en “Los Tenenbaums reales”; las ansias de vida de Viola de Lesseps deben ser aliviadas en la forma de un niño en “Shakespeare in Love”; la repulsión que emerge lentamente y que Marge Sherwood lucha por ocultar en “El talentoso Sr. Ripley”: no fueron coincidencias. Demuestran el particular interés de Paltrow por jugar con el concepto de ocultamiento, por mostrarnos cuánto puede fluir su sangre por debajo de la altura. La imagen que define a Paltrow antes de Goop en la imaginación del público es la de su fachada destrozándose al aceptar un Oscar. Vestida como una princesa de Ralph Lauren, lloró abierta y fuerte: la pasión detrás de la costura rosa es también la que nos mostró en las películas.

Ese también es el caso en “Marty Supreme”, y tal vez no sea de extrañar que la trama atrajera a Paltrow. A diferencia de Kay Stone, gélida pero secretamente ansiosa, Marty Mauser de Timothée Chalamet es todo bravuconería y avanza en su carrera como jugador de tenis de mesa insistiendo en que está destinado al panteón. (Marty también prepara una comida metatextual para el actor que lo interpreta; Chalamet es tan tímido respecto a su ambición como cualquier estrella que trabaje hoy en día).

Su relación es opuesta: Marty parece, durante gran parte de la película, resistirse a la idea de una vida interior. La vida, para él, hay que vivirla en voz alta. Kay, sin embargo, ha experimentado lo suficiente el sistema de Hollywood y las decepciones de la vida como para saber cuánto de sí misma debe mantener en reserva. Y así, cuando Paltrow arremete y nos muestra la avalancha de emoción incontrolable que subyace al cuidadoso control de Kay, nosotros, que hemos extrañado su talento, no podemos hacer nada más que reflejar a la audiencia en la pantalla y soltar vítores.

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Ulises Tapia
Ulises Tapia es corresponsal internacional y analista global con más de 15 años de experiencia cubriendo noticias y eventos de relevancia mundial. Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Autónoma de Madrid, Ulises ha trabajado desde múltiples capitales del mundo, incluyendo Nueva York, París y Bruselas, ofreciendo cobertura de política internacional, economía global, conflictos y relaciones diplomáticas. Su trabajo combina la investigación rigurosa con análisis profundo, lo que le permite aportar contexto y claridad sobre situaciones complejas a sus lectores. Ha colaborado con medios de comunicación líderes en España y Latinoamérica, produciendo reportajes, entrevistas exclusivas y artículos de opinión que reflejan una perspectiva profesional y objetiva sobre los acontecimientos internacionales. Ulises también participa en conferencias, seminarios y paneles especializados en geopolítica y relaciones internacionales, compartiendo su experiencia con jóvenes corresponsales y estudiantes de periodismo. Su compromiso con la veracidad y la transparencia le ha convertido en una referencia confiable para lectores y colegas dentro del ámbito del periodismo internacional. Teléfono: +34 678 234 910 Correo: ulisestapia@sisepuede.es