Como pieza escenificada, “Tarde de perros”, dirigida por Mauk Kaufman, hace un trabajo astuto al traducir la acción de la película, manteniendo el flujo tenso y emocionante. Pero también hace algo muy Broadway. La película tuvo momentos de comedia discordante, pero Sidney Lumet le dio vida con su estilo de verdad fluorescente y enloquecedor. Nos sentimos como si estuviéramos allí, en este banco, con esta gente abandonada y asediada de los años 70. En el escenario, la comedia se intensifica, especialmente cuando Sonny pelea con Colleen, la cajera jefe, interpretada por Jessica Hecht con un puñetazo abrasivo que recuerda a Anne Meara. Cada uno de los cajeros, e incluso Sal en su estupor paranoico, se ven arrastrados a un ir y venir cada vez más amigable que a veces hace que la obra parezca una versión de “Cheers” si “Cheers” hubiera sido un drama criminal de gatillo fácil con un psicópata perdido en el centro.
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