Cecilia Giménez, la mujer que ganó fama internacional no deseada por su fallida restauración del “Cristo Mono” de un fresco mural del siglo XIX en Borja, noreste de España, murió a los 94 años..
En 2012, Giménez, un artista aficionado, decidió restaurar Ecce Homo, un mural del artista local, Elías García Martínez, que colgaba en la iglesia Santuario de Misericordia en Borja. Sin embargo, su talento como artista no estuvo a la altura de sus buenas intenciones y llevó a cabo la que fue calificada como la peor restauración de la historia.
En medio de la tormenta de burlas y mala publicidad que rodeó a lo que se conoció como el Cristo Mono, Giménez se fue a la cama con un ataque de ansiedad, perdiendo 17 kg (37 lb) en el proceso. Sin embargo, pronto descubrió que la notoriedad tenía un lado positivo, ya que la gente comenzó a pujar para comprar su propia obra de arte, que ella vendió en eBay, y luego donó las ganancias a una organización benéfica católica.
La fallida restauración se convirtió primero en una sensación en Internet, luego en una atracción turística y la iglesia comenzó a cobrar la entrada. Ryanair puso en marcha vuelos especiales a Zaragoza, el aeropuerto más cercano, y hoy en día miles de personas siguen visitando el pueblo para ver su trabajo.
La fama del cuadro no sólo dio trabajo a los dos guardianes del santuario-museo, sino que los 600.000 euros que aportó al pueblo sirvieron para financiar plazas en la residencia de ancianos de Borja.
En 2023, Behold the Man (Ecce Homo en inglés), una ópera basada en la historia escrita por Andrew Flack, un experto en relaciones públicas estadounidense, con música compuesta por Paul Fowler, tuvo su estreno mundial en Opera Las Vegas.
Giménez no se encontraba lo suficientemente bien como para asistir, pero su sobrina estuvo allí la noche del estreno para representar a la familia.
Eduardo Arilla, alcalde de Borja, dijo en su homenaje a Giménez que ella había vivido una vida difícil. Quedó viuda siendo aún joven y tuvo dos hijos discapacitados, uno de los cuales murió de distrofia muscular.
Arilla dijo que el mayor homenaje que se le puede rendir a alguien es lo que ha hecho con su vida, destacando los beneficios que le ha aportado a Borja. Dijo que el centro Ecce Homo llevaría su nombre, y tal vez una calle o plaza.
La iglesia local dijo en un comunicado: “Cécilia fue una madre devota y luchadora, una mujer fuerte, pero sobre todo hay que hablar de su generosidad que le valió el cariño del mundo entero”.



