China ha presentado un nuevo plan de acción nacional para fortalecer la gestión de residuos sólidos, estableciendo reformas que tendrán implicaciones directas para los sistemas de residuos de envases, la infraestructura de reciclaje y la economía circular.
El marco de políticas, emitido por el Consejo de Estado y publicado recientemente por las autoridades locales, establece objetivos para la reducción de desechos, la eficiencia de los recursos y mayores tasas de reciclaje hasta 2030.
Para las empresas internacionales de embalaje, el plan exige un seguimiento más estricto de los residuos de embalaje, sistemas de recuperación de recursos más sólidos y expectativas crecientes sobre el contenido reciclado y la eficiencia de los materiales en la segunda economía más grande del mundo.
El plan de acción establece objetivos cuantitativos para mejorar la capacidad general de gestión de residuos sólidos de China. Para 2030, el gobierno pretende aumentar significativamente el uso general de residuos sólidos industriales a granel y aumentar el volumen de reciclaje de los principales recursos renovables.
Aunque la política cubre todas las formas de residuos sólidos, los materiales de embalaje como plásticos, cartones y metales entran dentro de su alcance. El plan exige medidas de reducción de fuentes más estrictas, mejores sistemas de clasificación y recolección y procesos de tratamiento más estandarizados.
Estos elementos son esenciales para modernizar los sistemas de gestión de residuos de envases, particularmente en áreas urbanas donde los volúmenes de envases para el consumidor continúan creciendo.
Las reformas son parte de la estrategia más amplia de economía circular de China, que prioriza la eficiencia de los recursos y la reducción de la dependencia de los vertederos.
Uno de los temas centrales del programa de reforma es la ampliación y modernización de la infraestructura de reciclaje. Las autoridades buscan mejorar la clasificación de residuos, las redes de recolección y la capacidad de procesamiento posterior.
Para el sector del embalaje, esto significa poner mayor énfasis en la reciclabilidad, la compatibilidad con los sistemas de reciclaje locales y una mayor valorización de las materias primas secundarias.
El plan de acción destaca la necesidad de fortalecer los mecanismos de mercado que fomenten la recuperación de recursos y el uso de materiales reciclados en la fabricación. Esto podría influir en la demanda de plásticos reciclados, papel reciclado y otros materiales posconsumo utilizados en la producción de envases.
China ya ha introducido requisitos de clasificación de residuos en las principales ciudades. Las nuevas medidas se basan en estos cimientos al vincular más estrechamente los objetivos de gestión de residuos con la política industrial y los objetivos de desempeño ambiental.
Para los productores internacionales de envases, propietarios de marcas y convertidores que operan en China, las reformas auguran un entorno regulatorio más estructurado y orientado al desempeño. Las empresas podrían enfrentar un mayor escrutinio del diseño de envases, la selección de materiales y las prácticas de gestión de residuos.



