El ex presidente surcoreano Yoon Suk Yeol fue condenado el viernes a cinco años de prisión por obstrucción de la justicia.
El Tribunal del Distrito Central de Seúl dictaminó que el conservador de 65 años, con la ayuda de los servicios de seguridad presidenciales, intentó impedir su propio arresto y borró varios documentos relacionados con la investigación en su contra.
Yoon conmocionó a la nación al imponer la ley marcial el 3 de diciembre de 2024, en medio de una disputa presupuestaria con la oposición, hundiendo al país en una crisis política.
Justificó la drástica medida como necesaria para proteger el orden democrático de Corea del Sur y acusó a la oposición de izquierda de estar infiltrada por comunistas con vínculos con China y Corea del Norte, aunque no proporcionó ninguna evidencia para respaldar estas afirmaciones.
En otro juicio, los fiscales solicitaron la pena de muerte contra Yoon por incitación, y el veredicto se espera para el 19 de febrero. Aunque la pena de muerte sigue estando legalmente en vigor en Corea del Sur, no se ha utilizado en casi 30 años.
Las acciones de Yoon ya alarmaron a los inversores internacionales y provocaron rechazos de inversiones, dañando la reputación de Corea del Sur como modelo político y económico para la región. Desde el verano pasado, Corea del Sur ha estado dirigida por el presidente Lee Jae Myung, un centrista de izquierda y antiguo rival político de Yoon.



