El gobierno alemán aprobó un proyecto de ley para reducir aún más las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de los combustibles para el transporte, dijo el miércoles el ministro de Medio Ambiente, Carsten Schneider.
El proyecto de ley actualiza la cuota de reducción de gases de efecto invernadero o GEI y tiene como objetivo implementar los requisitos de la UE. Alemania no cumple sus objetivos climáticos en el sector del transporte.
Según la Ley federal de Control de Inmisiones, los proveedores de combustible deben reducir las emisiones de carbono de sus combustibles en un porcentaje específico como parte de la cuota de GEI.
Las empresas pueden cumplir con este requisito mezclando biocombustibles sostenibles, utilizando hidrógeno “verde” en refinerías o suministrando electricidad para vehículos eléctricos.
“El futuro de la movilidad es eléctrico”, afirmó Schneider. “Pero también queremos hacer avanzar la gran flota existente”.
El hidrógeno es un insumo de procesamiento clave en las refinerías de petróleo. La legislación requeriría que las empresas utilicen hidrógeno verde producido a partir de energía eólica y solar, con el objetivo de crear una demanda garantizada para respaldar la expansión de la infraestructura de hidrógeno.
Los biocombustibles convencionales elaborados a partir de cultivos alimentarios y forrajeros permanecerían limitados para evitar impactos negativos en el suministro mundial de alimentos o en los bosques tropicales, dijo Schneider.
Al mismo tiempo, el uso de biocombustibles avanzados elaborados a partir de desechos –como paja, estiércol o biomasa de algas– se haría más atractivo, y se espera que las cuotas para estos combustibles aumenten gradualmente.
Para dar seguridad a las empresas que planifican sus inversiones, el gobierno planea extender el marco nacional de cuotas de GEI hasta 2040, y el objetivo de reducción aumentará gradualmente hasta el 59%. La cuota se sitúa actualmente en el 10,6%.



