El gobernador del Banco Central francés presentó este lunes su dimisión, que entrará en vigor en junio de 2026.
Esta salida inesperada se produce aproximadamente 18 meses antes del final previsto de su segundo mandato en octubre de 2027.
Esta decisión traslada estratégicamente la responsabilidad de elegir su sucesor al actual presidente francés, Emmanuel Macron.
Si Villeroy de Galhau hubiera cumplido todo su mandato, el nombramiento del próximo director del Banco de Francia habría recaído en el ganador de las elecciones presidenciales de abril de 2027, que, según las encuestas actuales, podrían favorecer a un candidato de extrema derecha.
Si bien el gobernador del Banco Central francés citó razones personales para su salida, incluida la dirección de la Fondation Apprentis d’Auteuil, una organización benéfica para jóvenes vulnerables, el momento se considera un esfuerzo calculado para preservar la dirección futura de la institución.
En un comunicado, Villeroy de Galhau aseguró que “a poco más de un año de la conclusión de mi segundo mandato, me parece que habría cumplido la mayor parte de mi misión”.
En otra carta dirigida a los empleados de la Banque de France, el gobernador que dirigió la institución durante casi 11 años reconoció también que “esta decisión podría sorprender”.
Es posible que Villeroy de Galhau también haya elegido cuidadosamente el momento adecuado de estabilidad en el presente.
Después de un largo e intenso impasse legislativo en Francia, que provocó el colapso de varios gobiernos, el primer ministro Sébastien Lecornu logró aprobar el presupuesto para 2026 anunciado a principios de este mes.
A finales de 2025, la incapacidad de Francia para aprobar un presupuesto sacudió a los inversores, elevando la prima de riesgo de la deuda francesa a sus niveles más altos en años.
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A la espera de que se finalice este presupuesto, Villeroy de Galhau aseguró que su salida no desencadenaría un nuevo pánico en los mercados ni empeoraría la crisis política existente.
El presidente Emmanuel Macron ahora puede concentrarse en nombrar un sucesor que probablemente se alinee con su visión económica proeuropea y centrista.



