El nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast, no perdió el tiempo después de asumir el cargo y se apresuró a cumplir su principal promesa electoral: ampliar las fortificaciones fronterizas en el norte del país.
“El narcotráfico, el crimen organizado y la inmigración ilegal no respetan las fronteras”, dijo el lunes el político de derecha cerca de la frontera con Perú, donde inspeccionó los primeros trabajos en marcha para mejorar la seguridad fronteriza. Se utilizarán trincheras, vallas y muros para frenar la inmigración irregular al país sudamericano.
Se estima que en Chile, que tiene una población de poco menos de 20 millones de habitantes, viven unos 330.000 inmigrantes sin permisos de residencia válidos. Aunque la inmigración irregular ha disminuido significativamente en los últimos años, muchos chilenos todavía la consideran uno de los problemas más apremiantes del país.
Los delitos violentos alimentan los temores sobre la migración irregular
Aunque Chile sigue siendo uno de los países más seguros de la región, la criminalidad ha aumentado en algunas áreas. Los crímenes violentos cometidos principalmente por venezolanos y la presencia de pandillas venezolanas han avivado el miedo entre muchos chilenos.
Kast, cuyos padres eran alemanes, ganó las elecciones presidenciales en diciembre con su promesa de adoptar una postura dura contra el crimen organizado y la inmigración irregular. El abogado alemán asumió su cargo la semana pasada.
El presidente chileno, José Antonio Kast (centro), visita la base militar “Solo de Zaldívar”, cerca del puesto fronterizo de Chacalluta. Kast quiere ver con sus propios ojos las nuevas obras que anunció –que implican la construcción de muros y trincheras– para frenar la inmigración ilegal a lo largo de la frontera norte. Salvador Pedrini/Agencia Uno/dpa



