Al menos 61 personas han muerto y 116 han resultado heridas en todo Afganistán desde el 26 de marzo debido a fuertes lluvias, inundaciones, deslizamientos de tierra y rayos, dijo el sábado el gobierno afgano.
Al menos cuatro personas siguen desaparecidas después de que las inundaciones afectaran a miles de familias y dañaran 2.448 viviendas, dijo el portavoz del gobierno afgano Zabihullah Mujahid en una publicación en X.
Además, también se han destruido miles de hectáreas de tierras cultivadas, lo que plantea graves riesgos para las comunidades rurales que dependen de la agricultura para su sustento.
Inundaciones mortales han azotado Afganistán varias veces en los últimos años, causando importantes pérdidas de vidas, heridos y grandes daños a viviendas, infraestructuras y tierras agrícolas.
En Afganistán están aumentando los fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones repentinas y sequías, que los expertos relacionan con la crisis climática.
A pesar de una huella de carbono insignificante, el país se encuentra entre los más afectados por el clima y sigue mal preparado para hacer frente a décadas de conflicto, infraestructura deficiente y una economía en dificultades, agravada por los recientes terremotos y graves inundaciones.



