El canciller alemán Friedrich Merz y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se reunieron al margen de las conversaciones del G20 en Sudáfrica el sábado, después de que el líder alemán provocara indignación con sus comentarios sobre la ciudad brasileña que albergaría las conversaciones sobre el clima COP30.
Fuentes cercanas a la canciller calificaron de “muy armoniosa” la reunión del sábado, centrada en la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático en Brasil, la protección de las selvas tropicales y la guerra en Ucrania, aunque no estaba claro si se habían discutido los polémicos comentarios de Merz.
Merz viajó a la ciudad amazónica de Belém para una cumbre hace dos semanas antes de la conferencia anual sobre el clima. A su regreso a Berlín, el canciller dijo que preguntó a los periodistas que lo acompañaban si alguno de ellos quería quedarse.
“Nadie levantó la mano”, dijo Merz. Dijo que los periodistas estaban “felices” de regresar a Alemania, que describió como “uno de los países más bellos del mundo”.
Esta declaración provocó la ira en Brasil, particularmente del presidente Lula.
En ese momento, Lula dijo que Merz debería haber ido a un bar en Belém, bailar y probar la cocina local.



