La Asamblea Popular Nacional de China finaliza su sesión anual el jueves.
Se espera que el Parlamento, que no es elegido libremente bajo el gobernante Partido Comunista, vote leyes y planes el último día de la sesión.
Se espera una aprobación casi unánime con sólo un puñado de abstenciones o votos en contra.
Lo especial de este año es que los aproximadamente 2.800 parlamentarios votarán no sólo sobre el informe de actividad del gobierno, sino también sobre el decimoquinto plan quinquenal, que define la estrategia para la economía hasta 2030.
Entre otras prioridades, China pretende reducir aún más su dependencia de la tecnología extranjera fortaleciendo la investigación y la innovación nacionales.
El gobierno ha fijado el objetivo de crecimiento para la segunda economía más grande del mundo este año entre el 4,5% y el 5%, la tasa más baja en décadas.
Además de diversos informes de trabajo, también está sometida a votación la “Ley de Promoción de la Unidad y el Progreso Étnico”.
Los críticos dicen que la legislación podría dar lugar a nuevas restricciones a las minorías étnicas de China.



