La economía alemana atraviesa su “crisis más profunda” desde el final de la Segunda Guerra Mundial, advirtió el martes un grupo industrial, pidiendo al gobierno del canciller Friedrich Merz que tome medidas urgentes para provocar una recuperación.
La mayor economía de Europa “está en caída libre, pero el gobierno federal no reacciona con la suficiente decisión”, afirmó Peter Leibinger, presidente de la Federación de Industrias Alemanas (BDI).
Alemania se enfrenta a una tormenta perfecta: los altos costos de la energía pesan sobre los fabricantes, la débil demanda de sus exportaciones en mercados clave, el surgimiento de China como rival industrial y la avalancha de aranceles estadounidenses.
El país sufrió dos años de recesión y se espera que solo experimente un crecimiento débil en 2025.
El conservador Merz, que asumió el poder en mayo, se ha comprometido a revivir el poder tradicional de la zona del euro, en particular mediante una campaña de gasto público en defensa e infraestructura.
Pero los ejecutivos de la industria expresan cada vez más su frustración porque los esfuerzos avanzan demasiado lento y son insuficientes para abordar una serie de problemas profundamente arraigados, desde la escasez crónica de mano de obra hasta las pesadas cargas burocráticas.
“La economía atraviesa su crisis más grave desde la fundación de la República Federal, pero el gobierno federal no reacciona con suficiente determinación”, afirmó Leibinger.
“Alemania necesita ahora un cambio en la política económica con prioridades claras para la competitividad y el crecimiento”, añadió.
– Fuerte regulación, poca innovación –
Brian Fuerderer, director y fundador del fabricante alemán de equipos quirúrgicos de alta tecnología Microqore Medical, estuvo de acuerdo con la evaluación de BDI y dijo que la economía se estaba viendo frenada por una regulación excesiva y una falta de innovación.
“En Alemania el espíritu empresarial como tal ya no existe”, explica a la AFP.
“Los fabricantes de automóviles ya no son líderes… Y creo que ahí es donde comienza el primer problema: que ya no se fomenta ni se desea el espíritu de innovación”.
En su último informe publicado el martes, la BDI –una asociación que agrupa a numerosas federaciones industriales– pronostica que la producción industrial alemana caerá un 2% en 2025, lo que marcaría su cuarto año consecutivo de contracción.
La industria pesada, desde la fabricación de automóviles hasta la producción de equipos industriales y acero, sigue siendo crucial para la economía alemana. El país alberga más de 100.000 empresas manufactureras de distintos tamaños, que emplean a más de ocho millones de personas, según la BDI.
Pero los anuncios de despidos han aumentado recientemente, particularmente en el sector automotriz afectado por la crisis, en particular en el fabricante de automóviles Volkswagen y el proveedor de repuestos Bosch.



