El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, advirtió a Bélgica que no acepte planes de utilizar activos rusos congelados para Ucrania, destacando también las amenazas de Moscú.
“El plan para confiscar activos rusos pondría a Bélgica en grave peligro”, dijo Orbán justo antes de una cumbre de la UE potencialmente decisiva en Bruselas.
Dijo que la propuesta de la Comisión Europea viola el derecho internacional, amenaza a una importante empresa belga que gestiona los fondos y conlleva el riesgo de medidas de represalia masivas.
“Cualquier disputa legal se perdería y, al final, alguien tendría que devolver la propiedad confiscada”, afirmó Orbán.
Orbán también habló de una correspondencia que inició con el presidente ruso Vladimir Putin, en la que el líder del Kremlin dijo que habría una respuesta decidida utilizando todos los medios legales.
Al mismo tiempo, expresó confianza en que Rusia tendrá en cuenta la posición de cada Estado miembro de la UE. Orbán destacó que Hungría no apoyaría el uso de activos estatales rusos.
Enfrentamiento en Bruselas
El plan, respaldado por el canciller alemán Friedrich Merz y otros destacados políticos europeos, se discutirá el jueves en la última cumbre ordinaria de la UE del año en Bruselas.
Específicamente planea utilizar los activos congelados del banco central ruso en la UE para préstamos a largo plazo a Ucrania. Rusia sólo recuperará los fondos si paga reparaciones después de poner fin a su guerra contra Ucrania.
La aprobación de Bélgica se considera esencial para implementar el plan, aunque en teoría la propuesta podría ser decidida por mayoría.
La razón es que la mayoría de los fondos rusos destinados a Ucrania son administrados por la empresa belga Euroclear: alrededor de 185 mil millones de euros (217 mil millones de dólares) del total de 210 mil millones de euros en la UE.



