El Estrecho de Ormuz, una ruta crítica para alrededor del 20% de los flujos mundiales de petróleo, está ahora en el centro de un debate más amplio que va más allá de la geopolítica. Llevó a Bitcoin y XRP a una prueba del mundo real de cómo funcionan las criptomonedas durante un conflicto.
En medio de un frágil alto el fuego en abril, los informes afirman que Irán está exigiendo un peaje de alrededor de 1 dólar por barril para los petroleros que cruzan el estrecho. Los pagos se solicitarían en Bitcoin o yuanes, añadiendo una nueva dimensión a la intersección de sanciones y rutas comerciales.
Bitcoin rápidamente se convirtió en el punto focal de esta narrativa. Según los informes, el IRGC implementa estos pagos en un período de tiempo muy corto, lo que dificulta el seguimiento bajo las sanciones occidentales.
Para un superpetrolero, esto podría significar tarifas de hasta $2 millones, o alrededor de 281 BTC.
Sin embargo, el escepticismo persiste. Arthur Hayes ha cuestionado públicamente estas afirmaciones, diciendo que sólo las creería después de ver una transacción verificable en cadena vinculada a un barco.
Mientras tanto, sugirió que podría ser ruido o un mensaje más que realidad.
Hasta el momento, no hay evidencia pública en cadena que confirme estos pagos. A pesar de esto, la narrativa por sí sola empujó a Bitcoin por encima de los 70.000 dólares.
El episodio refuerza una opinión creciente. En tiempos de crisis, Bitcoin actúa como una herramienta de liquidación neutral que opera fuera de los sistemas financieros tradicionales.
Al mismo tiempo, la situación ha provocado un debate dentro de la comunidad XRP. El analista Fran de Olza sostuvo que la narrativa de Bitcoin está cambiando nuevamente.
Según él, ha pasado de los pagos minoristas a una reserva de valor y ahora a casos de uso de liquidaciones a gran escala, como los involucrados en Ormuz.
Señaló que ahora se utilizan ampliamente términos como “liquidación neutral” y “dinero sin fronteras”, incluso entre los partidarios de Bitcoin.
Sin embargo, afirma que XRP ya ocupa este espacio, con años de desarrollo centrados en pagos institucionales y liquidación transfronteriza.
XRP podría convertirse en el nuevo dólar de referencia. Fuente: X/@itscoachfo
De Olza sugirió que si surgiera un nuevo acuerdo financiero global, similar a un sistema moderno de Bretton Woods, muchos podrían darse cuenta de que estaban describiendo el papel de XRP asumiendo que Bitcoin lo cumpliría.
Sin embargo, otros analistas han ofrecido una visión más fundamentada. La fuerza de Bitcoin en este caso proviene de su resistencia a la censura.
La prioridad de Irán no es la eficiencia sino la elusión inmediata de sistemas como SWIFT y el dólar estadounidense. Esto hace que Bitcoin sea útil en un escenario centrado en la soberanía.
XRP, por otro lado, está diseñado para sistemas financieros regulados que operan a escala durante períodos estables. Se centra en la liquidación institucional, el cumplimiento y la integración con la infraestructura bancaria.
Fuente: X/Mariano Sevilla
Bitcoin maneja escenarios urgentes y de alta presión, mientras que XRP está diseñado para respaldar rieles financieros a largo plazo. Ambos pueden tener éxito sin suplantarse mutuamente.
El mercado de 2026 será cada vez más multicadena, con Bitcoin sirviendo como reserva y herramienta de crisis, mientras que XRP apunta a los acuerdos institucionales.
Por ahora, mientras las petroleras esperan y los analistas debaten, una cosa destaca. Las criptomonedas ya no son sólo un mercado especulativo. Se ha convertido en parte del funcionamiento del poder, el comercio y las finanzas en un sistema global fragmentado.