El presidente ruso, Vladimir Putin, celebró el miércoles los avances en las relaciones de su país con Siria al recibir en Moscú al presidente sirio Ahmed al-Sharaa.
“El tiempo que ha pasado desde nuestra reunión anterior no ha sido en vano”, dijo Putin, añadiendo que se han dado pasos importantes para restablecer las relaciones intergubernamentales y económicas entre los dos países.
Al-Sharaa visitó Moscú por última vez en octubre.
Rusia ha sido vista durante mucho tiempo como la potencia protectora del exlíder sirio Bashar al-Assad, quien fue derrocado en 2024 por una ofensiva rebelde encabezada por el grupo islamista de al-Sharaa, Hayat Tahrir al-Sham (HTS).
Al-Assad huyó a Rusia, donde le concedieron asilo.
Al-Shara fue nombrado presidente de transición de Siria.
Putin elogió a Al-Sharaa, que según él había hecho una importante contribución a la normalización de las relaciones con Rusia. Mencionó proyectos conjuntos en los campos de la industria, el deporte y la medicina, sin dar más detalles.
Las relaciones entre Moscú y Damasco son complicadas. Moscú brindó apoyo militar a al-Assad durante muchos años para ayudarlo a mantenerse en el poder y le concedió asilo después de su caída.
El nuevo gobierno de Damasco exige la extradición de Al-Assad, a quien acusa de crímenes de guerra. Siria desempeña un papel logístico importante para Rusia, particularmente en lo que respecta a sus actividades en África. Moscú también tiene bases militares en Siria.
El presidente ruso Vladimir Putin (derecha) se reúne con el presidente interino sirio Ahmad al-Sharaa en el Kremlin de Moscú. Yuri Kochetkov/Kremlin/dpa



