Felicitaciones al alcalde de San Francisco, Daniel Lurie, por poner fin a un ridículo programa municipal que gastaba 5 millones de dólares al año para proporcionar alcohol a alcohólicos sin hogar.
Al principio parece una idea descabellada, pero la idea original detrás del “Programa de Gestión del Alcohol” (MAP) parece haber sido que mantener borrachos a las personas sin hogar les impediría experimentar abstinencia y acudir a la sala de urgencias.
Nunca fue una buena idea dar a las personas sin hogar más de lo que mantuvo a muchos de ellos sin hogar y alentar a otros alcohólicos a salir a las calles.
El programa atendió sólo a 55 personas, a un costo promedio de 454.000 dólares por cada alcohólico sin hogar.
La decisión de Lurie es buena para San Francisco y buena para las personas sin hogar, que necesitan ayuda para mantenerse sobrias y no para permanecer borrachas.
En el fondo, existe un serio debate sobre qué tipos de servicios deberían proporcionarse a los consumidores de drogas sin hogar. Los programas de intercambio de agujas, por ejemplo, pueden mantener a las personas sin hogar en la adicción, pero también podrían protegerlas de enfermedades mortales.
De todos modos, San Francisco ha llevado estos programas demasiado lejos. Bajo el predecesor de Lurie, London Breed, San Francisco operaba zonas de “consumo seguro” al aire libre, donde los adictos podían consumir drogas bajo la supervisión de la ciudad.
Llega un momento en que la tolerancia se vuelve excesiva. La ciudad no debería permitir la adicción. Y los contribuyentes no deberían pagar la cuenta del bar.
La decisión de Lurie de poner fin al MAP es otra señal alentadora de reforma. Le queda un largo camino por recorrer antes de resolver los problemas de San Francisco. Por ejemplo, todavía enfrenta un déficit presupuestario de miles de millones de dólares.
Pero Lurie antepuso los intereses de los residentes. También adoptó un tono moderado en sus desacuerdos con el gobierno federal, lo que le permitió obtener mejores resultados.
El alcalde Lurie demostró sentido común al eliminar este programa de “alcohol para alcohólicos”, una cualidad que rara vez vemos entre nuestros líderes locales.



