El compromiso de mil millones de libras de Ed Miliband con la energía comunitaria es un momento histórico (9 de febrero), pero su éxito depende de algo más que el tamaño del cheque.
Como muestra nuestro proyecto Community Energy Citizen Science, la transición está impulsada por el “trabajo silencioso”. Los voluntarios hacen el trabajo pesado en la mesa de la cocina, traduciendo políticas complejas en consejos prácticos y gestionando las cargas invisibles de la gobernanza y la salvaguardia.
Existe una brecha entre el discurso del gobierno sobre “electricidad local barata” y la realidad regulatoria. Para cerrar esta brecha, debemos ir más allá de los subsidios a corto plazo para infraestructura física, como bombas de calor o paneles solares, y proporcionar financiamiento a largo plazo a las personas que los apoyan. Sin un apoyo estable, se pierde conocimiento local vital al final de cada contrato.
En definitiva, es un proyecto social. Una residente que pudo proporcionar aislamiento y calefacción dijo que estaba feliz de poder sentarse y coser en una habitación cálida. Para que esta financiación sea transformadora, debe valorar la perseverancia y el cuidado necesarios para garantizar que la transición tenga raíces locales y no deje a nadie atrás.
Dr.Luc Gooding
Investigador asociado, Instituto Ambiental de Estocolmo, Universidad de York



