La transformación de la Dama Gris en la Dama Rosa está completa.
El ejemplo más reciente es un artículo del New York Times publicado el sábado sobre la acusación estadounidense por el asesinato del ex presidente cubano Raúl Castro.
“Cuba apoya a un estadista antiguo” el Times dijo en un cuadro de referencia en la primera página de su edición impresa.
El artículo contenía la absurda afirmación de que “los funcionarios cerraron filas” en torno a Castro, y añadía detalles nauseabundos como si la efusión fuera genuina en un país donde la libertad de expresión es tan rara como la gasolina.
“Una avalancha de publicaciones de periódicos estatales y altos funcionarios del gobierno cubano mostraron fotografías del señor Castro cuando era un joven soldado, saludando a los niños, riendo con su hermano Fidel, ondeando la bandera cubana”, continuaba el artículo.
“Los mensajes incluían mensajes efusivos sobre su honestidad e integridad”.
Ni una palabra sobre cómo Raúl y Fidel convirtieron toda la isla en un gulag al estilo soviético, confiscaron propiedades privadas y enviaron estudiantes de medicina reclutados a Venezuela a cambio de petróleo.
Entonces, cualesquiera que sean sus crímenes, al menos los hermanos comunistas asesinos no se llaman Trump.


