Su editorial (22 de diciembre) afirma que “la escritura está en la pared” para escribir cartas. Con motivo de la campaña anual Escribe por los Derechos de Amnistía Internacional, me gustaría sugerir que la pluma todavía puede ser poderosa. El evento del año pasado generó 4,7 millones de cartas escritas a mano dirigidas a defensores de los derechos humanos y sus opresores. Cada letra requiere tiempo, atención y esfuerzo físico. Los líderes siempre quedarán más impresionados con cartas reales que con simples clics, y los activistas bajo presión siempre se sentirán aliviados cuando lean mensajes personalizados de solidaridad.
Frankie Meehan
Singapur



