tInternet ha transformado creencias marginales en política dominante, desde el autoritarismo hasta las vacunas. Con la propia democracia amenazada, ¿es hora de regresar a un mundo anterior de teléfonos fijos, cartas y contacto cara a cara, grabaciones de audio y Ansaphones? ¿Qué nos faltaría en el mundo en línea que valga la pena correr por la cultura liberal y las libertades fundamentales? Mees Visser, Groninga, Países Bajos
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