ACorredor de maratón y fotógrafo aficionado, Demétrio Jereissati ha salido a las calles de su ciudad natal de Fortaleza, Brasil, casi a diario durante dos décadas. “Todas las mañanas salgo temprano a correr, observando y manteniendo la ciudad en mi memoria”, dice Jereissati. “Cada día revela nuevos ángulos y escenas inesperadas. Para mí, estas primeras horas son un ejercicio para ver verdaderamente”.
Cuando tomó esta foto, en 2019, estaba de visita en La Habana, Cuba, con amigos. Salió solo a las 6 a.m. a correr y, mientras se acercaba al malecón, el sol naciente arrojó un resplandor sobre la ciudad y este edificio llamó su atención. “Me atrajeron las líneas arquitectónicas y las ventanas distintivas, y su condición”, señala. “Todos estos edificios antiguos y majestuosos enmarcaban a la gente que empezaba a llenar las calles y a los coches clásicos yendo y viniendo”.
Tomó varias fotos con su teléfono, tratando de capturar al joven con pantalones cortos rojos que pasaba, cuando fue sorprendido por un auto del mismo color que entraba a toda velocidad en el encuadre. “Se creó una escena perfecta y ecléctica”, dice Jereissati. “Cuando fotografío trato de tejer mi visión personal de un lugar, y eso es exactamente lo que hace esta foto. Luego nos dirigimos al pueblo rural de Viñales, donde el tabaco es el gran protagonista, pero mi recuerdo de esa escena y de la Cuba que captura nunca se desvanece”.



