METROimi Mollica dice que su fotografía de la luna sobre Londres presenta una especie de dicotomía. “Hay un elemento de sorpresa al ver la Luna cerca de nuestra vida terrestre, un efecto sorpresa”, explica el fotógrafo nacido en Sicilia. “Y, sin embargo, esta foto también lo democratiza, devolviéndolo a la Tierra, casi tocando un edificio”.
Mollica tomó la foto desde el balcón de su apartamento del último piso, con vista al horizonte que se extiende desde Docklands hasta el centro de Londres. Era mediados de primavera y se había despertado alrededor de las 4 de la mañana. Al no poder volver a dormir, utilizó su iPhone 13 Mini contra el visor de su telescopio. Ahora ha capturado suficientes imágenes de esta manera como para llenar un libro de fotografías, ciudad de la luna.
“Cuando estoy en mi balcón, especialmente cuando la mayor parte de Londres está dormida, me siento como el capitán de un barco que se eleva hacia el cielo”, dice. “A veces escucho martillos y voces de obras, pájaros cantando o sirenas a lo lejos, pero sobre todo silencio. Lo encuentro muy terapéutico”.
Mollica insiste en que “no hubo trucos sucios” al editar la foto. “Siempre trato de hacer mis ajustes mientras tomo las fotos, no después, principalmente porque puedo ver el resultado inmediatamente”, dice.
Recuerda aquella vez que su hija Nora, de tres años, insistió en que la luna, reflejada en el canal por el que caminaban, los seguía. “La Luna siempre ha ocupado un lugar especial en nuestro imaginario colectivo”, afirma.



