Matt Hougan, director de inversiones de Bitwise, dice que el repunte de Bitcoin (BTC) desde el inicio de la guerra de Irán no es un accidente. Esto refleja una revaluación estructural de BTC como oro y moneda digital.
El argumento se centra en un marco que Hougan llama “dos apuestas en una”. Durante cinco años, el mercado ha valorado Bitcoin casi exclusivamente como una reserva de valor. La decisión de Irán de imponer peajes criptográficos en una de las rutas marítimas más transitadas del mundo sugiere que ahora está en juego un segundo caso de uso mucho más amplio.
En un artículo reciente de esta semana, Hougan destacó la fortaleza de BTC en medio de la guerra. Bitcoin ha subido un 12,25% desde el inicio de los ataques aéreos estadounidenses e israelíes contra Irán el 28 de febrero.
La criptomoneda superó significativamente al oro (8,69% menos) y al S&P 500 (solo un 1,29% más), desafiando las expectativas de que BTC se vendería como activo de riesgo en tiempos de agitación geopolítica.
“Algunos han argumentado que la geopolítica no importa para Bitcoin, mientras que otros han señalado que la guerra a menudo conduce a la impresión de dinero, lo que tiende a impulsar a Bitcoin a largo plazo. Ambos argumentos son falsos. La fortaleza de Bitcoin durante esta crisis surge directamente del conflicto mismo”, dijo.
Hougan argumentó que cada comprador de Bitcoin realiza dos apuestas simultáneas. La primera es la conocida tesis del oro digital.
“Estás apostando a que bitcoin se convertirá en ‘oro digital’ y competirá con el oro físico en el mercado de ‘reserva de valor’ de 38 billones de dólares. Ese es el caso de uso actual de bitcoin, y lo veo como una apuesta muy atractiva. Como he explicado aquí en el pasado, bitcoin puede alcanzar 1 millón de dólares capturando sólo el 17% de ese mercado durante la próxima década”, añadió.
Pero es en la segunda apuesta donde la cosa se pone interesante. Depende de si Bitcoin “puede actuar como una moneda tradicional”.
“Siempre vi esta segunda apuesta como una opción de compra sin dinero: una apuesta especulativa sobre un futuro improbable”, comentó Hougan.
Hasta hace poco, esta idea parecía lejana. Sin embargo, Hougan destacó la decisión de 2022 de Estados Unidos, la Comisión Europea, Francia, Alemania, Italia, el Reino Unido y Canadá de retirar algunos bancos rusos de SWIFT.
En respuesta, países como China han desarrollado sistemas financieros alternativos, y Rusia traslada casi todas sus transacciones a estas redes.
“En ese momento pensé que utilizar SWIFT como arma algún día podría abrir espacio para bitcoin: si los países se volvían reacios a comerciar en dólares, tenía sentido que en algún momento prefirieran una alternativa apolítica. Y de hecho, durante el conflicto iraní, vimos uno de los primeros (y más incómodos) ejemplos de esto”, explicó Hougan.



