Los productores africanos de petróleo enfrentan un futuro más inestable después de que los Emiratos Árabes Unidos abandonen la OPEP el 1 de mayo, una medida que podría debilitar a un cártel del que muchos de ellos dependen para sostener los precios.
El impacto inmediato puede ser moderado, pero con el tiempo una OPEP más laxa –junto con unos Emiratos Árabes Unidos que se sienten facultados para bombear más crudo– podrían erosionar el precio mínimo del petróleo que sustenta las economías de los principales productores de África, Nigeria y Angola. Los países más pequeños, como Guinea Ecuatorial y Sudán del Sur, están particularmente expuestos, ya que tienen protecciones limitadas contra caídas sostenidas de precios. Argelia, que depende más del gas, y Libia, que temporalmente no está sujeta a las cuotas de la OPEP, podrían resultar más resistentes, mientras que las crecientes ambiciones refinadoras de Nigeria, con la ampliación de la refinería de Dangote, podrían compensar algunas pérdidas en el sector upstream.
La salida de los Emiratos Árabes Unidos, tercer productor de petróleo del mundo, refleja una profunda ruptura con Arabia Saudita más allá de los límites de producción. Una vez liberados de las restricciones de cuotas, los Emiratos pueden aumentar la producción en más de un 40% a 5 millones de barriles por día, intensificando la competencia en mercados donde los productores de África subsahariana de mayores costos ya son vulnerables.



