El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ordenó el lunes a su gabinete que desarrolle una hoja de ruta para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, una promesa que el país hizo como anfitrión de las conversaciones sobre el clima de las Naciones Unidas el mes pasado.
Lula intentó negociar un acuerdo global sobre una hoja de ruta para eliminar gradualmente el petróleo, el gas y el carbón durante las negociaciones de la COP30, pero fue bloqueado por la oposición de productores como Arabia Saudita, Irán y Rusia.
Sin embargo, Brasil, un importante productor de petróleo, se comprometió a presentar un plan para poner fin al uso de combustibles fósiles y pidió a otros países que hicieran lo mismo.
En un decreto, Lula dio a sus ministerios de Finanzas, Medio Ambiente y Minas 60 días para desarrollar directrices destinadas a “reducir gradualmente la dependencia del país de los combustibles fósiles”.
La idea es utilizar los ingresos petroleros de Brasil para alimentar un fondo que financiará la transición a la energía limpia.
Lula, que se postuló para el cargo como defensor del medio ambiente, fue criticado por apoyar las perforaciones exploratorias realizadas por la petrolera estatal Petrobras en la desembocadura del río Amazonas.
Pero su gobierno ha recibido elogios por su propuesta de un acuerdo global con plazos determinados para detener la quema de combustibles fósiles que calientan el planeta.
El plan ha obtenido el apoyo de una coalición de países, entre ellos Francia, las Islas Marshall y España, varios de los cuales tienen previsto celebrar una conferencia en Colombia en abril de 2026 sobre el fin del uso de combustibles fósiles.
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