Diego Calva bromea diciendo que su madre, Lorena, casi sufre un infarto cuando Brad Pitt la llamó por su nombre en los Globos de Oro 2023. Esa noche, el actor mexicano fue nominado por su interpretación del soñador inmigrante Manny Torres en “Babylon”, una comedia dramática de los años 20 sobre la creación de mitos y los excesos de Hollywood. Calva todavía aprecia esta noche.
“Mi mamá empezó a hablar con (Quentin) Tarantino. Empezamos a hablar con Salma Hayek. Austin Butler le pidió que bailara con él. Su mamá falleció cuando él tenía 20 años, así que verme allí con mi mamá en los Globos de Oro despertó cierta emoción en él, supongo”, me dice Calva en español mientras está sentado en un hotel de Beverly Hills.
Para que conste:
7:47 am 12 de mayo de 2026Una versión anterior de esta historia indicaba erróneamente el nombre de la madre de Diego Calva. Es Lorena, no Laura.
Desde aquella deslumbrante velada, Calva, de 34 años, se ha beneficiado de la atención que “Babylon”, dirigida por el ganador del Oscar Damien Chazelle, ha aportado a su floreciente carrera. Calva sólo había aparecido en algunas series de televisión y una película, la queer película independiente mexicana “Te Prometo Anarquía”, antes de irrumpir en Hollywood con la película de Chazelle. “Todo lo que pasó con ‘Babylon’ fue como perder la virginidad”, afirma.
En ese momento, una carrera que combinara trabajo sustancial en el extranjero y roles continuos en su México natal parecía difícilmente posible; Ahora, con dos películas estrenadas en el Festival de Cine de Cannes de este año – “Her Private Hell” de Nicolas Winding Refn y “Club Kid” de Jordan Firstman – y un papel en la nominada al Emmy de Prime Video “The Night Manager”, el prometedor camino de Calva parece asegurado. Y su cita en los Globos de Oro todavía impregna cada momento.
“Mi mamá me envió un artículo donde decía que el último actor mexicano en hacer dos películas simultáneamente en el festival fue el maestro Gael García Bernal”, dice entusiasmado.
Diego Calva en la temporada 2 de “The Night Manager”.
(Des Willie / Prime Video)
“Club Kid”, que suena como una versión queer de “Big Daddy”, llegó a Calva a través de su amigo común y de Firstman, Olmo Schnabel, hijo del director Julian Schnabel. Calva interpreta a Oscar, un terapeuta que tiene una relación sentimental con el personaje de Firstman, un hombre gay que descubre que ha tenido un hijo y que ahora debe cuidar de él. “Oscar es un personaje importante para la trama, pero pequeño en términos de tiempo en pantalla”, explica Calva.
Mientras tanto, en el thriller futurista de Winding Refn, Calva interpreta a un famoso actor del universo cinematográfico que se cruza con la protagonista, interpretada por Sophie Thatcher. A lo largo del rodaje, dice Calva, se desarrolló una historia de amor entre los dos personajes, que no estuvo presente durante la primera lectura del guión.
“Mientras hacíamos la película, Nick decía: ‘Tu personaje originalmente solo aparecía en dos escenas; ahora está en seis’. Prepara la escena con música y pide cosas muy explícitas como: ‘Mira a la derecha, cuenta hasta tres, respira y mira al frente'”, explica Calva. “Y cuando lo vemos en la pantalla, aunque no me gusta mucho verme a mí mismo en la pantalla, vemos la técnica de Nicolas en acción; era casi bressoniana en su enfoque”.
Este agudo sentido del estilo no es casualidad: una vez, después del festival “I Promise You Anarchy”, Calva consideró dejar el teatro y estudiar cine. Estas aspiraciones están por el momento suspendidas. “Mientras la actuación me siga abriendo vías para aprender sobre mí, seguiré dedicándome a ello”, afirma. “Cuando llegue el momento de dirigir, dejaré de actuar por completo por un tiempo para poder pasar a dirigir”.
“Los Ángeles es como una exnovia tóxica”, dice Calva, quien reside en Ciudad de México. “Lo amo con todo mi corazón. Simplemente no sé si podremos estar juntos por más de dos meses”.
(Ian Spanier / Por el tiempo)
Mientras se concentra en sus esfuerzos en pantalla, Calva sigue siendo muy consciente de la intersección de sus personajes con su identidad mexicana. Abrazó a Teddy Dos Santos, el apuesto narcotraficante y traficante de armas que interpreta junto a Tom Hiddleston en la segunda temporada de “The Night Manager”, porque entendía al personaje como un antihéroe cuyo arco e historia abordan temas más amplios en lugar de un cliché de hombre malo.
“Me pareció muy interesante contar una historia en la que los colonialistas son en realidad los malos y los latinoamericanos son corruptos y participan en un proyecto colonialista de desestabilización económica y política de carácter intervencionista”, afirma.
Calva le pidió a la producción que escribiera a Teddy como un mexicano colombiano con fuertes vínculos con México para que su acento tuviera sentido. “Si te eligen, creo que tienes derecho a acercar un poco más a los personajes a lo que eres”, dice. Aunque le han pedido que intente neutralizar su acento inglés, no tiene prisa por ceder.
“¿Por qué mis personajes no deberían tener mi acento? Si no pueden quitarme la cara, ¿por qué iban a quitarme el acento mexicano?” dijo. “Puedo practicar para que me entiendan mejor en inglés, pero sin borrar mi acento mexicano”.
Aunque su vida se ha convertido en un asunto de trotamundos, la residencia permanente de Calva permanece en la Ciudad de México. Ahí es donde se siente más normal, dice. De hecho, ahora es más reconocido en Los Ángeles que en su ciudad natal. “En México, la gente me pregunta mi nombre antes de preguntarme a qué me dedico. Me preguntan cómo estoy antes de preguntarme en qué película estoy trabajando”, dice Calva. “A mis amigos no les importa si tengo siete Globos de Oro o si no trabajo en absoluto. Para ellos, sólo soy Diego. Me regañan y me ayudan de todos modos”.
Sin embargo, en su ámbito de actividad, Hollywood sigue desempeñando un papel importante. “Los Ángeles es como una exnovia tóxica. Siempre tengo que volver a verla. La amo con todo mi corazón. Simplemente no sé si podremos estar juntos más de dos meses”, añade Calva.
Según Calva, su presencia en la industria mexicana y estadounidense le da mayor perspectiva, especialmente cuando se trata de audiciones. Cada vez que filma un carrete para competir por un papel, busca la opinión de sus equipos, el de su país y el de sus homólogos estadounidenses, para tomar una decisión informada. “Aprendí que lo peor que puede afrontar un actor es el arrepentimiento”, afirma. “Cuando envías un vídeo, piensas en lo que deberías haber hecho o en lo que no pensaste en ese momento. Te torturas, al menos yo lo hago”.
Diego Calva.
(Ian Spanier / Por el tiempo)
Asistir a Cannes –su primera vez en el festival– es cerrar el círculo para Calva. Cuando era adolescente alquilaba películas de su superproducción local únicamente por los laureles de Cannes que aparecían en la portada. “Oldboy” de Park Chan-wook y “Ghost Dog: The Way of the Samurai” de Jim Jarmusch estuvieron entre sus primeros descubrimientos aprobados en Cannes. “Así comencé a educarme, alquilando películas sin saber de qué trataban”, recuerda.
“No saber nada del Festival de Cine de Cannes es casi imposible”, añade sobre la importancia global del evento. “¡Hasta mi abuela sabe lo que es el Festival de Cine de Cannes!”
Una de las prioridades de Calva en la Croisette es encontrarse con uno de sus ídolos del cine, el maestro español Pedro Almodóvar, cuya última película, “Bitter Christmas”, se presenta en la competición principal. “Si Almodóvar me da la mano, puedo morir en paz”, afirmó. Nada le agradaría más que transformar el apretón de manos en una colaboración en el futuro.
“Voy a intentar quedar lo mejor posible y mirarlo toda la noche, porque lo considero uno de los directores más interesantes de todos los tiempos, y creo firmemente que una película de Almodóvar me vendría bien”, dice Calva con una sonrisa esperanzada.
(Ian Spanier / Por el tiempo)



