El valor de las transacciones mineras en África ha caído un 79% en los últimos cinco años, en comparación con más de tres veces en América Latina durante el mismo período, según el McKinsey Global Institute.
Esta divergencia pone de relieve cómo las percepciones de riesgo siguen pesando en África, a pesar de sus vastas reservas de cobre, níquel, manganeso, litio, uranio, plata y otros minerales críticos para la transición energética y las cadenas de suministro de tecnología.
Esto ha hecho que las empresas mineras sean renuentes a comprometer capital, aunque Arabia Saudita y otros países del Golfo están deseosos de cambiar esta tendencia, a través de vehículos como Manara Minerals, respaldado por el Fondo de Inversión Pública, y el International Resources Holding de Abu Dhabi.
El análisis de McKinsey, publicado antes del Future Minerals Forum de esta semana en Riyadh, analiza el potencial de una mayor cooperación en un “gran región” cubriendo África, Asia occidental y Asia central. La región alberga más de la mitad de las reservas minerales críticas del mundo, pero tiene el nivel más bajo de gasto en exploración de cualquier región del mundo.



