Los activistas de derechos humanos están cada vez más preocupados por la difícil situación de los prisioneros en Irán, en medio de los ataques israelíes y estadounidenses al país.
La organización de derechos humanos Iran Human Rights (IHRNGO), con sede en Oslo, advirtió el martes que los detenidos enfrentan peligros adicionales además de las ya malas condiciones de detención.
Especialmente mala es la situación en la famosa prisión de Evin, en la capital, Teherán. Algunas familias no tienen contacto con sus seres queridos, informó IHRNGO.
Su director, Mahmood Amiry-Moghaddam, describió a los prisioneros, y en particular a los arrestados durante las protestas masivas a principios de este año, como las “víctimas más vulnerables e indefensas de esta situación”.
No sólo están expuestos al peligro de los bombardeos, sino también al riesgo de ser ejecutados apresuradamente en medio de la guerra.
La organización afirmó que al menos 141 personas fueron ejecutadas en Irán en los dos primeros meses del año.
“Su protección debe convertirse en una prioridad urgente para la comunidad internacional”, afirmó Amiry-Moghaddam.
La organización de derechos humanos teme también un nuevo ataque al centro de detención de Evin, situado al pie de las montañas de Alborz.
El año pasado, la Fuerza Aérea israelí bombardeó el complejo penitenciario, matando a decenas de personas. Las organizaciones de derechos humanos vieron esto como evidencia de un crimen de guerra.



