El impacto de la pandemia de Covid en el NHS, que ya estaba bajo una presión significativa, ha sido profundo y duradero. Los hallazgos presentados en el informe Covid Inquiry son preocupantes, pero no sorprendentes (el NHS estuvo “al borde del colapso” durante la pandemia, según el Covid Inquiry del 19 de marzo). El impacto en los pacientes y el personal ha sido inmensurable.
La “posición precaria” en la que se encontraba el NHS antes de la pandemia fue el resultado de la negligencia, y no solo del propio NHS. Durante décadas, el sector de asistencia social ha operado a la sombra del NHS: vital para el bienestar de la nación, pero crónicamente subfinanciado y subvaluado. Los servicios sociales, mal preparados y mal apoyados, no pudieron actuar como el socio resiliente que el NHS necesitaba en tiempos de crisis.
Los servicios sociales siempre han sido una parte vital de la solución a los desafíos de desempeño del NHS. Un sistema de protección social con recursos adecuados permite a las personas vivir de forma independiente y evita que las necesidades aumenten hasta el punto en que sea necesaria una intervención médica.
Cuando llegó la pandemia, quedó claro hasta qué punto se habían descuidado los servicios sociales en la solución. Las decisiones tomadas a un ritmo rápido, como los altas hospitalarias rápidas sin pruebas y preparación adecuadas, han tenido consecuencias perjudiciales.
A pesar de estos desafíos, la respuesta de los sectores de servicios sociales y de salud ha estado marcada por el ingenio y la determinación. Si hay una lección que aprender es que la resiliencia de nuestro NHS depende de la fortaleza del sector de atención social.
Con enormes programas de reforma en marcha en ambos sectores, el resultado debe ser un sistema de protección social más integrado, adecuadamente valorado y financiado de manera sostenible. Esto es esencial para la estabilidad futura del NHS. Otra pandemia, o emergencia de salud pública a gran escala, pondría de relieve las mismas debilidades.
Gerard Crofton-Martin
Director General interino, Instituto de Protección Social por Excelencia
Una consecuencia no deseada pero grave de la guerra de Donald Trump contra Irán es la escasa cobertura mediática en prensa, radio y televisión del tercer informe de la investigación del Covid-19, que recoge la “devastadora” respuesta de todos los sistemas sanitarios a la pandemia. En tiempos más tranquilos, este informe habría aparecido en todos los medios de comunicación, lo que habría generado una presión abrumadora sobre los políticos de todo tipo para garantizar que el gobierno actuara rápidamente y tomara todas las medidas necesarias para proteger al país de la próxima pandemia.
La primera pregunta crucial es si los ministros permitirán silenciosamente que el informe de Heather Hallett se desvanezca y sea olvidado, permitiéndoles así evitar tomar las decisiones difíciles y costosas necesarias para protegernos en el futuro mediante una reforma y reestructuración radical de los sistemas de salud del país. La segunda pregunta crucial es ¿quién, si es que hay alguien, en los medios hará que el gobierno rinda cuentas a largo plazo?
Juan Robinson
Lichfield, Staffordshire

