El gobierno alemán presentó su estrategia climática el miércoles, prometiendo construir 2.000 turbinas eólicas terrestres, mientras los expertos ambientales advertían que las medidas no serían suficientes para que el país cumpliera sus objetivos climáticos.
Alemania aspira a alcanzar la neutralidad climática para 2045, pero los cálculos de la Agencia Federal de Medio Ambiente (UBA) sugieren que el objetivo autoimpuesto por el país para 2030 de reducir los gases de efecto invernadero en un 65% para 2030, basándose en los niveles de emisiones de 1990, puede no alcanzarse.
Después de que el Gabinete adoptara la estrategia, el ministro de Medio Ambiente, Carsten Schneider, prometió dar “un nuevo impulso a la acción climática, que nos hará menos dependientes de las costosas y poco fiables importaciones de petróleo y gas”.
Sin embargo, la UBA afirmó que Alemania sólo estaba en camino de reducir sus emisiones en un 62,6% en comparación con 1990 para 2030, lo que significa que aún deben evitarse 30 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2).
En su estrategia, el gobierno definió 67 medidas para ahorrar 27,1 millones de toneladas hasta finales de la década.
Además de las turbinas eólicas, que se espera que tengan una capacidad de 12 gigavatios y ahorren 6,5 millones de toneladas, las políticas incluyen subsidios para los vehículos eléctricos y el transporte público, la ampliación de las redes de calefacción urbana con energías renovables y la transición del gas natural a la electricidad en los procesos industriales.
Claudia Kemfert, experta en energía del Instituto Alemán de Investigaciones Económicas (DIW), advirtió que los cálculos de la estrategia eran “demasiado optimistas” y estaban sujetos a una “considerable incertidumbre” porque se centran en programas de subvenciones y medidas voluntarias.
Criticó la falta de medidas simples y efectivas, como límites de velocidad a nivel nacional y subsidios más baratos al transporte público.



