El análisis de Tom Clark de nuestro “país ingobernable” diagnostica de manera experta los síntomas de nuestro malestar político, pero pasa por alto por completo la aritmética fundamental de la democracia británica moderna (¿El país ingobernable? Por qué Gran Bretaña sigue perdiendo primeros ministros, 17 de mayo).
La democracia es, por definición, el gobierno por el consentimiento de los gobernados. Sin embargo, nuestro sistema electoral confunde habitualmente la manipulación del sistema con un mandato real. El actual gobierno laborista asumió el poder con una abrumadora mayoría de escaños, formada por sólo el 20% del electorado total elegible. Confundir el silencio del 40% que optó por no votar a favor del cumplimiento pasivo es un error fatal. Los gobiernos y primeros ministros anteriores no fueron muy diferentes.
Gracias a las redes sociales y los espacios públicos descentralizados, quienes se abstienen en las urnas no se abstienen en la política; ahora votan diariamente sobre la jurisdicción estatal. El país seguirá devorando a sus líderes y seguirá siendo “ingobernable” hasta que adoptemos un sistema en el que el gobierno realmente tenga el consentimiento democrático necesario para gobernar.
Dra. Lalith Chandrakantha
Northampton



