En Irak, 837 personas sufrieron dificultades respiratorias durante un período de dos días tras una violenta tormenta de arena y polvo, según cifras oficiales.
El Ministerio de Salud iraquí dice que varias provincias del país se han visto afectadas.
Las autoridades sanitarias de Bagdad y otras regiones permanecen en alerta para garantizar atención y tratamiento médico a la población.
Las imágenes en las redes sociales mostraban varios lugares, incluida la capital, envueltos en una neblina naranja.
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Las tormentas de arena no son infrecuentes en Irak, como resultado de los fuertes vientos del noroeste que soplan a través de las llanuras aluviales del Tigris y el Éufrates en la región desértica, particularmente durante los meses más calurosos del año.
Al mismo tiempo, el país se enfrenta cada vez más a la sequía. Esto se debe no sólo al cambio climático, sino también a políticas hídricas equivocadas. Las partículas de polvo deterioran significativamente la calidad del aire.



