IEn la era de las conexiones en línea, las señales de atracción, que alguna vez se sintieron con una mirada significativa o un toque de la mano, ahora se transmiten a través de pantallas. Exponiendo la gamificación de las citas, el debut en profundidad de Tadeo Pestaña Caro sigue al holgazán Santiago (Max Suen), de 20 años, perdido en un ciclo de deseos frustrados en Buenos Aires. Ya sea en su trabajo sin futuro en un centro de llamadas o acostado despierto en la cama, está pegado a su teléfono, navegando con avidez por varios perfiles de aplicaciones de citas. Un mar de torsos desnudos y entrepiernas abultadas aparece en su pantalla, cada uno de los cuales promete un encuentro apasionado y tal vez algo más.
La película de Caro captura esta obsesión con sorprendente precisión psicológica. Hay una paradoja en el comportamiento compulsivo de Santiago, que consume y distrae al mismo tiempo. Ante la ilusión de elegir, no puede evitar cometer un error incluso en una noche de fiesta con su colega Karen (Jazmín Carballo), quien hace el papel de hermana mayor del inquieto joven. Las conversaciones de la vida real de Santiago están marcadas por constantes mensajes nuevos, lo que le proporciona oleadas de dopamina que lo hacen querer saber más.
Salpicados de diálogos ingeniosos, estos momentos de desconexión están llenos de humor irónico y melancolía palpable. Sin embargo, no está claro qué busca realmente Santiago. Cuando sus conversaciones en línea de naturaleza sexual se traducen en encuentros en persona, parece desear una intimidad real tanto como una relación. Lo atraen a un glamoroso club gay con una trastienda secreta, pero luego entra en pánico cuando la fantasía del sexo anónimo se convierte en carne real. El guión, sin embargo, ofrece poca información sobre su vida personal más allá de su adicción a las pantallas, por lo que los contradictorios actos de autosabotaje de Santiago carecen de mucho peso emocional. Pero a pesar de sus debilidades como personaje, la película logra impresionar con su relato de la escena queer de Buenos Aires, lleno de sorprendentes detalles visuales.



