Nils Pratley tiene razón al resaltar el papel continuo del gas en el sistema energético del Reino Unido y los riesgos de una creciente dependencia del gas natural licuado importado (el Reino Unido necesita más gas del Mar del Norte, no una mayor dependencia de las importaciones estadounidenses, 14 de abril). Como señala, el gas seguirá siendo esencial para la resiliencia de los sistemas de calefacción y electricidad en los próximos años, y la dependencia de mercados globales volátiles expone al Reino Unido a perturbaciones y shocks de precios.
Pero la elección no se limita a más perforaciones en el Mar del Norte o más importaciones. Existe una tercera opción, que a menudo se pasa por alto, que apoya a los agricultores y las comunidades rurales mientras utilizan nuestros desechos para producir energía local segura. Producido a partir de residuos orgánicos e inyectado en la red de gas existente, el biometano es totalmente doméstico, bajo en carbono, almacenable y transportable cuando sea necesario.
A diferencia del GNL, no depende de las rutas marítimas globales ni de la política internacional. A diferencia de las nuevas extracciones de fósiles, ayuda a cumplir los compromisos climáticos del Reino Unido y al mismo tiempo fortalece la seguridad energética, alimentaria y económica.
El Reino Unido debería priorizar las fuentes de gas que sean tanto locales como renovables. La Agencia Internacional de Energía ha destacado constantemente el papel de los gases verdes en un sistema de emisiones netas cero, destacando en su informe Informe de Energías Renovables 2025 que el biometano será la energía renovable de más rápido crecimiento si queremos alcanzar el cero neto. Dentro de la UE, Dinamarca cubre ahora el 40% de la demanda total de gas a partir de gas verde, mientras que Francia produce biometano a más del 20% anual desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Si la seguridad energética es realmente el objetivo, la respuesta no es simplemente producir más gas fósil, sino reemplazarlo y combinarlo con alternativas verdes siempre que sea posible. Apoyar el biometano reduciría la dependencia de las importaciones, reduciría las emisiones y apoyaría las economías rurales, al tiempo que utilizaría la infraestructura que ya tenemos. Al Reino Unido no le faltan opciones. Carece de voluntad política para ampliarlos.
Chris Huhne
Silla, Asociación de Digestión Anaeróbica y Biorecursos



