Saludemos a la Corte Suprema por tomar medidas enérgicas contra el uso obsesivo de la raza al trazar líneas electorales, reconociendo que no tiene nada que ver con la promoción de la igualdad, sino que más bien socava la garantía constitucional de igual protección ante la ley.
La decisión de sentido común del miércoles por 6 a 3 anuló un plan de distrito de Luisiana que agregaba un segundo distrito de mayoría negra en nombre del respeto la Ley de Derecho al Voto de 1965.
Esta ley, explicó la opinión mayoritaria del juez Samuel Alito, “no requería que Luisiana creara un distrito adicional de mayoría y minoría”, ya que no había “ningún interés apremiante” que justificara tal “recurso a la raza”.
De hecho, “este mapa es una manipulación inconstitucional y su uso violaría los derechos constitucionales de los demandantes”.
Hace sesenta años, el Congreso impuso distritos raciales intrusivos como remedio para una discriminación alguna vez generalizada y sistémica “patrocinada por el estado” que durante mucho tiempo había frustrado la participación política significativa de los ciudadanos negros, en violación de las garantías de protección igualitaria de la 14ª Enmienda.
Pero las leyes de derechos civiles y el progreso social estadounidense han dado origen a un país muy diferente hoy, incluso en el Sur más profundo.
Ya en 2003, en una decisión que autorizaba la continuación de la acción positiva, la jueza Sandra Day O’Connor advirtió que “Dentro de 25 años, el uso de preferencias raciales ya no será necesario” para obtener justicia.
Y cualquier otro uso de la raza es contrario a las mismas protecciones que la Ley del 65 pretendía garantizar.
Tenga en cuenta que el Tribunal Superior no anuló por completo la Ley de Derecho al Voto; sólo ha limitado el uso obsesivo de la raza por parte del gobierno cuando nadie puede señalar el daño real que debe repararse: algunas incongruencias estadísticas no son evidencia de discriminación, punto.
Nadie afirma que el racismo ya no existe, o que algunos El reconocimiento oficial de la raza aún puede ser apropiado: Luisiana todavía no puede adoptar un mapa que dibuje formas extrañas para evitar distritos naturales de mayoría y minoría, por ejemplo.
La decisión del miércoles hace avanzar al país, acercándose al día en que la política estará determinada por el contenido de las plataformas de los candidatos, no por el color de piel de cada persona.


