Fue muy alentador leer el informe de Patrick Barkham (29 de diciembre) sobre el último documental televisivo de Sir David Attenborough, Londres salvaje. A lo largo de mi vida, Sir David ha sido una inspiración.
“Uno de los castigos de la educación ecológica es que vivimos solos en un mundo de heridas. » el fallecido ambientalista estadounidense Aldo Leopold una vez escribió. Para muchos de nosotros que trabajamos diariamente para conservar y recuperar la naturaleza, estas palabras lamentablemente suenan ciertas y, a veces, puede resultar difícil encontrar la energía para mantener una actitud positiva.
La magia que Sir David nos aporta radica en su continuo sentido de asombro y pasión por el mundo natural. Esta es en sí misma quizás su mayor lección. A pesar de la continua disminución de la biodiversidad y de nuestras ocupadas vidas, todos deberíamos tomarnos un momento para observar y apreciar el mundo que nos rodea.
La mayoría de nosotros nunca iremos a los lugares a los que Sir David fue durante su vida, pero todos podemos aprender a disfrutar de la naturaleza que nos rodea, desde los graznidos de los campos cada mañana frente a mi ventana hasta el petirrojo que me sigue en el jardín y el regreso de los migrantes en primavera.
Sí, la naturaleza necesita nuestra ayuda. Sí, está en declive. Lo que Sir David nos recuerda tan elocuentemente es que nunca debemos darlo por sentado ni permitirnos olvidar ese sentimiento de pura maravilla.
Pete Etheridge
Balanceo, Hampshire



