Moscú reaccionó fuertemente a los comentarios de Lituania sobre la vulnerabilidad militar del enclave ruso de Kaliningrado en el Mar Báltico.
Durante una visita a Pekín el miércoles, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, habló de “políticos miopes” en los países bálticos “impregnados de rusofobia”, según la agencia de noticias rusa TASS.
Los líderes de los Estados bálticos, dijo Peskov, son “absolutamente antirrusos de una manera delirante”, empujándolos a actuar en contra de sus propios intereses.
El Ministro de Asuntos Exteriores lituano, Kęstutis Budrys, concedió recientemente una entrevista al periódico suizo Neue Zürcher Zeitung sobre la amenaza que suponen Rusia y Bielorrusia. Pidió una fuerte disuasión por parte de la OTAN.
Cuando se le preguntó sobre la cercana Kaliningrado, dijo: “Necesitamos mostrar a los rusos que podemos penetrar la pequeña fortaleza que construyeron en Kaliningrado. La OTAN tiene los medios para arrasar las defensas aéreas y las bases de misiles rusas en caso de emergencia”.
Se trata de un llamado directo a atacar a un país soberano y socava la estabilidad europea, respondió la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova.
La región rusa de Kaliningrado sigue siendo una importante base militar con sistemas de misiles capaces de alcanzar toda la región del Mar Báltico.
Estas declaraciones se producen en un contexto tenso entre los Estados bálticos de Estonia, Letonia y Lituania y Rusia tras numerosos incidentes con aviones no tripulados.
Se trata de drones ucranianos que se desvían hacia el espacio aéreo del Báltico mientras se acercan a objetivos rusos en el Golfo de Finlandia.
Moscú acusa a los Estados bálticos de permitir que su territorio sea utilizado para ataques ucranianos, acusación rechazada enérgicamente por los funcionarios de las capitales bálticas.



