Air France y el fabricante Airbus fueron declarados culpables de homicidio por negligencia en un juicio de apelación por el accidente de un vuelo Río de Janeiro-París en 2009, en el que murieron las 228 personas a bordo.
El tribunal de apelaciones de París impuso el jueves una multa de 225.000 euros (260.000 dólares) a cada empresa, anulando la absolución dictada durante el juicio inicial de las dos empresas.
El tribunal dictaminó que la aerolínea francesa y el gigante aeroespacial europeo eran los únicos responsables del accidente y de los daños.
El vuelo AF447 de Air France chocó contra un frente de tormenta el 1 de junio de 2009 mientras se dirigía de Brasil a la capital francesa. El Airbus A330 desapareció de las pantallas de los radares al sumergirse en el Océano Atlántico. Fue el accidente más mortal en la historia de la aerolínea.
Hasta mayo de 2011 no se encontraron los últimos cadáveres y el registrador de datos de vuelo a una profundidad de unos 4.000 metros.
Airbus ha sido acusado de subestimar las consecuencias de fallos en los sensores de velocidad del avión, llamados tubos de Pitot, que se congelaron durante el vuelo. Air France, por su parte, fue acusada de no haber formado adecuadamente a sus pilotos para una situación tan extrema.
Un informe pericial publicado en 2012 concluyó que la tripulación se encontraba abrumada por una situación que en principio debería haber sido manejable.
Durante el primer juicio, hace dos años, Air France y Airbus fueron absueltas de homicidio por negligencia. El tribunal dictaminó en ese momento que, aunque las empresas habían actuado de manera negligente o imprudente en algunos aspectos, no se podía establecer de manera concluyente un vínculo causal directo con el desastre.
Sin embargo, la sentencia critica a Airbus por no haber realizado un seguimiento adecuado de incidentes anteriores relacionados con los sensores y por ocultar información. Air France también ha sido criticada por no alertar suficientemente a los pilotos sobre posibles problemas con las sondas.
La batalla legal por el desastre se prolonga desde hace años. Los familiares de las víctimas consideraron una victoria la decisión misma de celebrar un juicio en 2022, después de que los jueces de instrucción rechazaran inicialmente el caso en 2019.



