El fabricante de automóviles chino Changan planea construir una nueva fábrica en España como parte de su estrategia de expansión europea, según medios locales.
Se ha mencionado el norte de España como posible ubicación, siendo Aragón una de las regiones consideradas.
Aún no se ha tomado una decisión final, pero la medida sería parte de un patrón más amplio que ya está tomando forma en toda Europa.
Los fabricantes de automóviles chinos están buscando sitios de producción locales mientras se preparan para condiciones de mercado más estrictas, barreras comerciales más altas y una competencia más fuerte.
Por qué España está en el radar de Changan
Changan planea lanzar ocho nuevos modelos en Europa durante los próximos tres años e invertir alrededor de 2.200 millones de dólares en la región para 2030. Una fábrica española daría a la empresa una base industrial más sólida dentro de la Unión Europea.
Otros fabricantes chinos ya han empezado a avanzar en la misma dirección. BYD, por ejemplo, está fortaleciendo su capacidad de producción en Hungría al tiempo que amplía su presencia europea.
La fabricación local ayuda a las marcas chinas a cumplir con los requisitos más estrictos de la UE y, al mismo tiempo, reduce la exposición a los derechos de importación de los vehículos eléctricos fabricados en China. Para los modelos eléctricos Deepal S05 y S07 de Changan, el arancel total alcanza el 30%, incluido el arancel de importación estándar de la UE del 10%.
España quiere más que plantas de montaje
España está intentando activamente atraer inversiones chinas. El objetivo no es sólo introducir el ensamblaje de vehículos, sino también atraer tecnologías avanzadas, actividad de proveedores y trabajo de investigación y desarrollo.
El primer ministro español, Pedro Sánchez, visitó nuevamente Beijing recientemente, donde se reunió con el presidente de Changan, Zhu Huarong, y otros funcionarios chinos. Sánchez dijo que las relaciones con China podrían convertirse en un pilar clave del crecimiento económico español.
Esta posición también refleja las ambiciones industriales más amplias de España. El país ya cuenta con una sólida red de proveedores, costos de energía relativamente bajos y un papel establecido desde hace mucho tiempo como uno de los centros de fabricación de vehículos más grandes de Europa.
Las inversiones chinas aún enfrentan la cautela europea
La apertura de España a los fabricantes de automóviles chinos contrasta con la postura más cautelosa adoptada por algunos otros países europeos. Para muchos gobiernos, las inversiones chinas ofrecen oportunidades, pero también plantean preocupaciones sobre su influencia política y su dependencia industrial a largo plazo.
El mes pasado, la Comisión Europea anunció la Ley de Aceleración Industrial, una medida destinada a apoyar a las empresas europeas afectadas por el aumento de las importaciones procedentes de China tras la pandemia. Según Automotive News, las autoridades chinas han pedido a Sánchez que bloquee la iniciativa.
Esto muestra cuán sensible se ha vuelto el tema. Europa quiere inversión, empleo y una electrificación más rápida, pero también quiere proteger a sus propios fabricantes y mantener el control sobre partes clave de la cadena de suministro de automóviles.



