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Álvaro Díaz desafía a los fanáticos latinos del trap a ampliar sus paladares en “Omakase”

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Cuando tocas por primera vez “Omakase” de Álvaro Díaz, eres inmediatamente transportado a la cocina. Se enciende una estufa. Un cuchillo golpea la tabla de cortar. Gritos de “¡Sí, chef!” Suena como un episodio doblado de “The Bear”. Luego, antes de que el oyente pueda adaptarse por completo, el rapero y cantante puertorriqueño denuncia que le robaron los Grammy y detalla las muchas noches que pasó durmiendo en el suelo debido a su nueva normalidad de ganar 500.000 dólares por espectáculo.

Es una apertura jactanciosa, teatral y profundamente específica, pero después del doble golpe de los álbumes anteriores “Felicilandia” (2021) y “Sayonara” (2024), que ayudaron a Díaz a elevarse mucho más allá de la escena trap puertorriqueña que consideraba su hogar, su arrogancia se siente merecida.

A lo largo de los siguientes 16 temas, Díaz invita a los oyentes a lo que él describe como su propia cocina. El título proviene de la tradición japonesa de confiar en el chef para que sirva lo que quiera. Para Díaz, esta idea se convirtió en el lenguaje creativo del álbum.

“Yo estaba exactamente como quiero ser el jefe”, dice Díaz. “Sólo quiero hacer lo que quiero. La gente confía en mí y yo simplemente les doy la experiencia”.

Esta confianza está en el centro de “Omakase”. Los instrumentos se convierten en ingredientes. Las canciones se convierten en platos. Los géneros se convierten en sabores. En lugar de construir un álbum diseñado para explicarse a una audiencia más amplia, Díaz usa “Omakase” para sumergir a los oyentes más profundamente en sus propios gustos.

El concepto de cocina también tiene raíces más allá del título del álbum. Díaz señala a su primo, el Chef Tino, un chef puertorriqueño al que creció viendo en televisión, como una de las figuras que dieron forma al lenguaje visual y conceptual del proyecto. Ubicada en Isabela, Puerto Rico, “The Table by Chef Tino” ve a los comensales sentarse cerca de la cocina y observar cómo se desarrolla la cocina en tiempo real.

Para Díaz, el atractivo no fue sólo la comida terminada, sino también la actuación y el caos de llegar allí: los gritos, el fuego, el momento, los ingredientes convirtiéndose en algo más frente a ti. “Tenía muchas ganas de sumergirme en el proceso de cocción”, explica, describiendo el proyecto por etapas: “La parte cruda, el fuego y luego el emplatado. »

Eso quedó claro en septiembre pasado con “Seleda”, el primer sencillo del álbum: una canción maravillosa con influencias de merengue construida alrededor de un piano altísimo, sintetizadores extraños y una excentricidad juguetona que parece más cercana a Tyler, the Creator que cualquier fórmula obvia de radio latina.

Fue la primera muestra del enfoque todo vale de Díaz, uno que se extendería a través de sencillos como “Babyrecords” y “Malasnoticias”, este último con el trío mexicano Latin Mafia en sintetizadores que suenan como si hubieran sido sacados directamente de la ansiosa neblina de neón de “Uncut Gems”.

“Eso es lo que quiero hacer con este álbum”, dice Díaz. “Quiero sorprender a la gente. Creo que la primera escucha será increíble”.

En el panorama actual del pop latino, mirar hacia atrás se ha convertido en una forma de avanzar. El boom de la Música mexicana ha reinventado sonidos transmitidos de generación en generación con corridos, rancheras, norteño, la banda y sierreño para la era del streaming. “Debi Tirar Más Fotos” de Bad Bunny transformó tradiciones puertorriqueñas como la plena y la música jíbara en una carta de amor moderna a la isla, mientras que “Tropicoqueta” de Karol G abrazó los géneros latinos con los que creció, desde vallenato y merengue hasta cumbia y reggaetón.

“Omakase” conversa con ese mismo impulso arraigado, pero el legado de Díaz es más complicado y más personal. Sus bases puertorriqueñas están en el concepto de chef, merengue, reggaetón, slang boricua, pero también en la cultura de Internet, Deftones, anime o películas como “Scott Pilgrim Vs. The World” y “Uncut Gems”. Para Díaz el patrimonio no es un sonido fijo que hay que preservar; es un ingrediente de una mitología más amplia.

Para Díaz, esta libertad es parte de la misión. “Los latinos no deberíamos simplemente hacer cosas sobre nosotros mismos”, dijo. “No hay que tener miedo de las mismas referencias, de este sonido, de este tipo de música. No es sólo reguetón o rap”.

Esta filosofía se refleja en su selección de colaboradores. Al incorporar a artistas como Rúbí, Akriila y Latin Mafia al ámbito de “Omakase”, Díaz se rodea de artistas que amplían lo que la música latina puede sonar, verse y hacer referencia.

Un gran ejemplo de este enfoque post-crossover es “Bimel”, una canción en la que Díaz se reconecta con Caleb Calloway, miembro de Lv Ciudvd, en un loop de batería que parece inspirado en los primeros trabajos de Pharrell and the Neptunes. La canción también presenta cameos no listados de Rauw Alejandro, Papi Sousa y Feid, integrados en la canción como huevos de Pascua, en lugar de anunciados como destacados.

Para Díaz, esta elección fue intencional. Quería incluir a sus amigos en el mundo de “Omakase” sin dejar que la lista de funciones se apoderara de la mística del proyecto. En lugar de convertir la canción en una pieza obvia, Díaz trata estas voces como ingredientes ocultos.

En “Pienso En Ti”, esta filosofía se vuelve volátil. Se abre con tambores distorsionados y sintetizadores chirriantes y distorsionados antes de transformarse, aproximadamente un minuto después, en una pista de cumbia completa. El cambio sorprende al oyente, especialmente cuando Díaz cambia al modo de chico triste, cantando sobre una chica en la que todavía piensa. Luego, en su minuto final, la canción vuelve a mutar, esta vez hacia el reguetón.

“Pienso En Ti” también tiene un peso emocional adicional ya que fue el último tema en el que trabajó Díaz con el fallecido artista y productor mexicano Milkman. “Un saludo, lechero, hermano”, dijo Díaz. “Estaba loco”. Díaz recuerda a Milkman como alguien real, que lo llamaba, le preguntaba en qué estaba trabajando y lo impulsaba a ser creativo. “Él siempre estaba vigilándome”, dice Díaz. “Siempre.”

La canción también revela cuán profundos pueden llegar los puntos de referencia de Díaz. Al hablar de la canción, mencionó que parte de su atmósfera y cuerdas le recordaban a “Sextape” de Deftones, un detalle que explica por qué la canción parece tan difícil de ubicar. No es sólo cumbia, reggaetón, pop alternativo o urbano; transmite mal humor, una niebla emocional que hace que los cambios de género se sientan menos como trucos y más como recuerdos que cambian de forma.

Cuando “Omakase” llega a su segunda mitad, el mundo se vuelve aún más extraño. “INAROW62” comienza con una muestra de sonido de “Scott Pilgrim”, continuando con un punto de referencia que Díaz exploró previamente en el tema “Ramona Flowers” ​​de “Sayonara”, que lleva el nombre del atrevido interés amoroso femenino del personaje principal. La canción comienza casi como una balada acústica antes de que trompetas tipo corrido la atraviesen, seguidas de sintetizadores picantes que llevan la canción a un registro emocional completamente diferente. A través de su música, personajes como Ramona Flowers, Mia Wallace (“Pulp Fiction”) y Elvira Hancock (“Scarface”) se convierten en portales para abordar cuestiones de amor, obsesión, distancia y fantasía.

El proyecto ya va más allá del álbum: Díaz ha anunciado una gira en promoción de “Omakase”.

“Quiero que la gente venga vestida de chef”, dice Díaz. “Es la vibra. No sólo vas a un espectáculo, sino que estás entrando a un restaurante”.

Quizás la mayor conclusión del enfoque aventurero de Díaz es que el futuro de la música latina no tiene que basarse en hacerla más fácil de entender para los de afuera. Puede ser más específico, más referencial, más personal o más indisciplinado. “Omakase” se siente como un retrato de la música latina después de la era del crossover: construcción completa del mundo en lugar de traducción.

Díaz no invita a los oyentes simplificándose; simplemente los invita a confiar en el líder.

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Ulises Tapia
Ulises Tapia es corresponsal internacional y analista global con más de 15 años de experiencia cubriendo noticias y eventos de relevancia mundial. Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Autónoma de Madrid, Ulises ha trabajado desde múltiples capitales del mundo, incluyendo Nueva York, París y Bruselas, ofreciendo cobertura de política internacional, economía global, conflictos y relaciones diplomáticas. Su trabajo combina la investigación rigurosa con análisis profundo, lo que le permite aportar contexto y claridad sobre situaciones complejas a sus lectores. Ha colaborado con medios de comunicación líderes en España y Latinoamérica, produciendo reportajes, entrevistas exclusivas y artículos de opinión que reflejan una perspectiva profesional y objetiva sobre los acontecimientos internacionales. Ulises también participa en conferencias, seminarios y paneles especializados en geopolítica y relaciones internacionales, compartiendo su experiencia con jóvenes corresponsales y estudiantes de periodismo. Su compromiso con la veracidad y la transparencia le ha convertido en una referencia confiable para lectores y colegas dentro del ámbito del periodismo internacional. Teléfono: +34 678 234 910 Correo: ulisestapia@sisepuede.es

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